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TERREMOTO DEL AÑO 1931


Terremoto del año 1931
por
Gratus Halftermeyer, "Historia de Managua"

En los mercados, almacenes y tiendas de comercio que estaban atestadas de gente que se preparaba para la Semana Santa, fue mayor el espanto y la confusión. Los que habían quedado con vida corrían como locos en distintas direcciones.

Por las materias inflamables de las boticas, empezó un voráz incendio que devoró más de veinte manzanas del radio central; incendio que se propagaba libremente sin que nadie pudiera contrarrestarlo, pues no era el momento para dedicarse a esas atenciones. Cada quien buscaba en los escombros a su madre, a su padre, al hermano, al hijo.

Managua, convulsa siempre por los pequeños temblores que se siguieron después del terremoto, era sólo lamento entre las ruinas, en las calles desoladas y en el ambiente trágico.

Cayerón el Palacio Nacional, el Palacio de Comunicaciones, los dos mercados, el Teatro Variedades, La Casa del Aguila, los templos de Candelaria, San Antonio, San Pedro, la Penitenciaría Nacional, donde murieron centenares de reos alienados, los mejores edificios del radio central y el que quedó en pie en la ciudad, quedó averiado.

Quedaron en pié solamente la armazón de hierro de la Catedral en construcción, la Casa Pellas, el Club Social, el Palacio del Ayuntamiento y la Casa Presidencial, y uno que otro edificio de particulares.

Más de mil personas perecieron en esa hora trágica, y otro tanto quedó golpeado o lisiado para el resto de su vida.

En medio de aquel lugar de ruinas y de dolor, surgía imposible la figura evangélica de Monseñor José Antonio Lezcano y Ortega, que de un lado para otro se multiplicaba socorriendo a los agonizantes o dando consuelo a los que lloraban la muerte de un deudo. Su figura se agigantaba entre los escombros y entre los cadáveres. Era el pastor estoico y resignado ante la obra de la naturaleza, que veía morir a su pueblo, y que arriesgando todo peligro repartía bendiciones. era Jesús aplacando la tempestad en el mar de Tiberiades y dando muestras de valor a sus apóstoles.

Cuanta diferencia con aquel otro que en la misma hora fulminaba anatemas contra la ciudad mártir.

Managua os lo agradece. Monseñor Lezcano. Gloria a Vos!

Pasado el primer momento de estupor, empezó la obra de salvamento. Muchas personas estaban ilesas bajo los escombros y pudieron rescatarse, como don Francisco Solórzano Lacayo, y otros que no recordamos.

Centenares de cadáveres no identificados fueron llevados en camión al cementerio y echados a la fosa común; una zanja especial que se hizo prontamente. Más tarde fué colocado allí un monumento costeado por los obreros.

Recordemos a los muertos principales, victimas del Terremoto del 31 de marzo de 1931:

  • Señorita María Huezo Leticia Abea, vendedora de la Tienda Egon Lenz
  • Don José Moreno ...tipógrafo Edda Irías Zamora
  • Br. Don Gilberto Saballos Josefa Sandino
  • Don Napoleón Rédon Yelba Castillo
  • Francisco G. Avellán Aurora Sandino
  • 2 Señoritas de apellido Stadthagen Blanca Monje
  • Doña Chepita Oreamuno Alicia Sandino
  • Lucita Mora Oreamuno Graciela Meléndez
  • Pedro Mora Oreamuno Juana Mercado
  • Vicente Mora Oreamuno Gregoria García
  • José Antonio Mora Oreamuno Rosa v. de Mejía
  • Pedro Pablo Arguello Carmela Ruíz
  • Don Federico K. Morris (murió el 1 de abril-1931) Margarita Ramírez
  • Doña Francisca Montealegre v de Solórzano Leticia Martínez
  • Doña Paula Morales de Delgado Petronila Zambrana
  • Señorita Inés Saballos Inés Martínez
  • Señorita Chepita Sevilla Sabina Cajina
  • Doña Dominguita Cubillo v. de Corea Matilde Cáceres
  • Doña Margarita Selva v. de Robleto Gallo Luisa Toval
  • Doña Elsa Anzoátegui de Mejía Eugenia Tórres
  • Señorita María Leticia Abea Alicia Alemán
  • Doña Ernestina Hurtado v. de Ruíz Virginia Silva M.
  • Nietas de doña Ernestina: Dorita y Soledad Ana Castillo
  • Don Sinforoso Saénz R. Petronila Aguilar
  • Niño Enrique Elizondo Josefa de Rodríguez
  • Don Roque Matamoros Gertrudis Benavente
  • Don Carmen Fonseca Saballos Armando (hijo de Gertrudis Benavente)
  • Dr. Leopoldo Rosales Carmén Guillén de Estrada
  • Doña Alicia Baca de Godoy Sofía Rivera
  • Señorita Rosa Cifuentes Ana Rosa García
  • Señorita María Arce Josefa Bermúdez de Cuadra
  • Niña Telma Leal Isabel Picado
  • Don Adolfo Romero Isabel (hija pequeña de Isabel Picado)
  • Don Ramón A. Reyes Juana Rivera
  • Sor Conchita (Superiora del Hospital General) Francisca v. de Castillo
  • Rosalía Martínez Juana Guillén

En la Penitenciaría murieron:

  • El mayor del cuerpo de Marinos
  • Dr. Hugo Baske
  • Teniente Jaime F. Diekey
  • 24 soldados
  • Murieron casi todos los reos

En la calle, por el comercio y en sus respectivos automóviles perecierón:

  • Señorita del oficial J. D. Murray
  • Lea Rossich, esposa del teniente Rossich
  • Louis Rossich, hijo pequeño del teniente Rossich

En los mercados se identificarón 65 cadáveres de mujeres y 17 de varones, los que fuerón recogidos por sus deudos., algunos dados en el estado lastimoso en que quedarón no fueron identificados y fuerón llevados a la fosa común.

  • Carmen Malespín María Galo v. de Ruíz
  • Jacinta Miranda Leonor Castillo
  • Genoveva de Tapia Teresa Dubón
  • Virginia Muñoz Berta López
  • Rosa Luna v. de Quintana Dolores Santamaría v. de Solórzano
  • Rosario Robleto Francisco Meléndez
  • Rosa Palacio Juana Méndez
  • María Fonseca Maria Helen Peters
  • Amanda Miranda (nieta de Jacinta). Domigo Castillo (hijo de Leonor Castillo)
  • Alfredo García Salomón Rivera
  • Domingo Fonseca Jesús Estrada
  • Juan Galeano José María Baltodano
  • José Francisco Picado Clemente Cabezas
  • Luis Castillo Jesús García
  • Mauricia Rodríguez E. Ritana de Morales
  • Petronila Aguilar Margarita Baca
  • Tiburcio Rayo Adolfo Romero
  • Manuel Fonseca Gustavo Munguía
  • Adán Sandino Julio Espinosa G.
  • Ana Castillo Olga Morales A.
  • Herminia de Meléndez Matilde de Briceño
  • Don Adrián Zavala, quién fué encontrado en unos escombros muchos días después
  • Mercedes Fitoria

Las hermanas Repúblicas de Centroamérica inmediatamente después del terremoto enviaron los primeros socorros por la vía aérea, consistentes en alimentos, medicinas y dinero. El primer auxilio que llegó fué el de El Salvador, de cuya comisión era jefe el General Trabantino, caballeroso y noble en tales circunstancias.

De todos los países del mundo llegaron radios de condolencia, inclusive de su Santidad el Papa.

Los golpeados y heridos, que llegaron a dos mil, fueron enviados a los hospitales preparados de emergencia en León, Masaya y Granada, porque. en Managua era imposible atenderlos. La ciudad destruida era un solo lamento. Hogares enlutados, riquezas destruidas, quemado el Archivo Nacional donde existía toda la documentación histórica de Nicaragua. Dichosamente se salvó la Biblioteca Nacional.

El Gobierno del General Moncada se trasladó temporalmente a Masaya, que por algunos días fué la capital.

El Managua, de las calles torcidas y casas de adobe despareció. Surgirá Managua?.

A raíz del terremoto aterrizó en Managua, manejando su propio avión, el millonario norteamericano Will Rogers, quién obsequió cinco mil dólares para los damnificados. este rasgo humanitario del filántropo yankee, causó honda sensación y el Gobierno, agradecido, puso su retrato en las estampillas
de correo. Rogers murió hace poco en un accidente aéreo.

A los pocos meses después del terremoto, vinieron discos de México con una canción hondamente sentida, cuya música y letra era del cantante mexicano Guty Cárdenas, quién se inspiró en nuestro propio dolor para externar sus sentimientos por medio de la poesía y del pentagrama. Poco tiempo después el artista Guty Cárdenas murió asesinado en la capital mexicana. Managua le agradece su recuerdo y deplora su triste fin.

El operador del inalámbrico de la Tropical radio Telegraph Company, Mr. S. M. Craigie, que se encontraba de turno, fué quién de Portezuelo dió aviso al mundo de la desgracia que nos ocurría. El Teniente Harold D. Hoke, aviador del cuerpo de marinos de los Estados Unidos, voló hacia Corinto para urgir socorro inmediato de medicinas, de los vapores de guerra surtos en la bahía.

El Presidente de la República Gral. José María Moncada se encontraba de vacaciones en su rústica propiedad "Venecia", jurisdicción del Municipio de Masatepe, pero al tener conocimiento de la catástrofe, se trasladó inmediatamente a la capital, llegando el mismo día por la tarde.

En el Vapor Corinto, el jueves 2 de abril desembarcó en Corinto una parte de la Cruz Roja salvadoreña y el domingo 5 de ese mismo mes a bordo del vapor Venezuela llegó el resto encabezado por su jefe el General José Tomás Calderón, Inspector General del Ejército de su país; Dr. José A. Fernández, don Agustín Rivera y don Ricardo Moreira, y las enfermeras señoritas Olimpia Montes, Hercilia Turner, Rosibel Romero, Cristina y Anita Goens y Carmen Moreno. Esta misión trajo además 150 qq. de azúcar, medicinas, aparatos telefónicos, telegráficos y alambre en gran cantidad para reestablecer los servicios de comunicaciones. A la Misión salvadoreña debe Nicaragua que las comunicaciones con Managua no hayan sido interrumpidas por un tiempo indefinido, pues éstas fueron restablecidas con gran rápidez.

El jueves 6 del mismo mes, llegó a Corinto el vapor Kreta con la Cruz Roja de Costa Rica, integrada así: Jefe de la misma, Dr. Warren H. Morry, Dr. Inocente Moreira, nicaragüense; Dr. Onofre Villalobos y don Elías Calderón, don Francisco Bonilla, don Manfredo Pentzke, don José Emilio Bolaños, don Ernesto Oviedo, don Luis Esquivel, don Juan M. Morales, don Cornelio Vargas, don Ernesto Lacayo, don Gilberto Tercero y don Ramón M. Padilla. esta misión trajo para los damnificados, tiendas de campaña, 5,000 inyecciones antitetánicas y gran cantidad de medicinas, 1000 camisolas, 1,000 calzoncillos, 1,000 pantalones, y 1,000 pares de calzado. Además de esto también traía el contingente del diario "La Tribuna", de San José, Costa Rica, consistente en maíz, arroz y frijoles.

Por la vía aérea también llegaron a Managua, la Cruz Roja de los Estados Unidos, la Cruz Roja de Panamá, encabezada por la distinguida señorita panameña Enriqueta Morales, y la Cruz Roja de Guatemala, formando parte de ésta última el Dr. Rodolfo Espinosa R. que fue Vice Presidente de la República, y por la vía del Tempisque, la Cruz Roja de Honduras.

Todas estas misiones prestaron valiosos servicios tanto en la capital como en otras ciudades donde se encontraban refugiados los damnificados. Fue la Cruz Roja salvadoreña la que más se distinguió.

Un caso curioso y providencial ocurrió en el Barrio de la Penitenciaría. A la hora del terremoto un hombre estaba cavando un pozo, a una profundidad de 30 varas. Creyó el pobre hombre que ya había llegado a su última hora al ver que las paredes del pozo se bambaleaban y gritó desesperadamente; pero en vano, nadie estaba en ánimo de extraerlo de aquella profundidad. El brocal que ya estaba concluido, cayó totalmente; pero hacia afuera, sin caer ni una arena en el agujero donde estaba el hombre. este fue sacado sano y salvo.

En esta figura se muestra la probabilidad de excedencia contra la aceleración máxima esperada, PGA, (curva de amenaza) para un sitio central de Managua con coordenadas 86.265º Oeste, 12.15º Norte. Las líneas punteadas son niveles de confianza ±1s. El período de retorno es el inverso de la probabilidad anual. Se computaron también los resultados estadísticos para la recurrencia de terremotos que se presentan en tabla siguiente.