6. Entrega de Mapas de Amenazas

 

6.1. Mapa de Amenaza Volcánica  III. Volcán Masaya

Hugo Delgado, Martha Navarro, Isaac A. Farraz

 

Durante el año 2004 se realizó la finalización de las modelizaciones para las erupciones explosivas y flujos de lava en el volcán Masaya, como parte de una colaboración de la Secretaría de Relaciones Exteriores del Gobierno de México con Nicaragua (figura 6.1). Dada la complejidad de usar escenarios para las diferentes erupciones que ha producido la caldera del volcán Masaya en el pasado geológico y en la historia reciente se continuó con las simulaciones en el Instituto de Geofísica de la UNAM (México), para modelar las erupciones por Flujos de Lava, Flujos Piroclásticos, Oleadas Piroclásticas, Colapsos y Lahares.

 

A continuación se resumen los resultados de los mapas de amenaza:

Amenazas por Flujos de Lava en el Masaya. Las simulaciones por computadora se realizaron en forma radial a partir del cráter Santiago y del volcán Masaya, tomando en cuenta también, la posibilidad de que algunos flujos de lava pudieran surgir de fisuras o grietas en fracturas asociadas con el sistema volcánico. Se simularon flujos de lava con alcances similares a los que han ocurrido en el pasado.

Amenaza por lahares. Pareciera ser que este tipo de procesos volcánicos no tienen sentido, debido a su bajo relieve y a la ausencia de estudios detallados al respecto. Sin embargo, las secuencias laháricas que pueden observarse en zonas cercanas a Managua, contradicen esta apreciación. El caso más notorio se puede son las ruinas de Acahüalinca en la ciudad de Managua muy cerca al Lago de Managua. Por esta razón, se consideró la posibilidad de que se generen lahares después de una erupción subpliniana a pliniana.

Amenaza por flujos piroclásticos. La información geológica disponible indica que la producción de flujos piroclásticos en el volcán Masaya es posible, aunque existen pocos depósitos de este tipo y no se han observado en el pasado histórico. La apreciación actual podría cambiar cuando se realicen estudios geológicos detallados en los depósitos conocidos. En consecuencia, se realizaron simulaciones para visualizar los posibles alcances y distribución de flujos piroclásticos asociados a erupciones de magnitud pliniana a subpliniana.

Amenaza por oleadas piroclásticas. La evidencia geológica muestra que la ocurrencia de este tipo de eventos es posible en el volcán Masaya, a pesar de que en tiempos históricos no se hayan observado. Las simulaciones realizadas muestran resultados de erupciones plinianas que generan oleadas piroclásticas con una distribución de productos eruptivos similares a los ocurridos hace 6500 años.

Amenaza por colapso estructural. Los procesos de colapso esperados en el volcán Masaya tienen que ver con el régimen tectónico regional y local. La caldera Masaya coincide con la intersección de rasgos tectónicos regionales (Falla Cofradía, Sistema de Falla Nejapa-Miraflores y la continuación sureste de la Falla Mateare). Se incluyen las manifestaciones superficiales de las estructuras, tales como alineamiento de pequeños conos volcánicos y derrames de lava fisurales, así como el trazo del contorno de las calderas. La caldera de Masaya posiblemente tiene menos de 1000 años, aunque sólo ha habido flujos de lava desde el siglo XVII. Prácticamente todos los cráteres del volcán Masaya son cilindros de paredes casi verticales, los pisos de sus cráteres tienen forma de embudo excepto cuando están cubiertos por lagos de lava y sus colapsos se llevaron a cabo a través de sistemas de fallas radiales. Tales paredes verticales se formaron por colapso a través de juegos de fracturas. El cráter interno del Santiago, pudo formarse de manera distinta y luego colapsar hasta dejar al descubierto cavernas de 5 a 30 m de diámetro. En función de lo anterior, los factores de riesgo están asociados al colapso vertical de masas rocosas a lo largo de fracturas que tienden a agrandar los cráteres Santiago, Nindirí y San Pedro. Asociado a este tipo de colapso puede haber sismicidad menor, aunque la sismicidad mayor podría estar asociada a los rasgos tectónicos mayores del Graben de Managua.

 

Figura 6.1.