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Discusión: Sobre los sismos fuera de las dos fuentes sismogeneradoras

principales.

 

Fabio Segura. Departamento de Sismología, INETER

 

ANTECEDENTES

Los sismos que ocurren en Nicaragua están controlados por la interacción de las placas Coco-Caribe. En el área de colisión se ha desarrollado una profunda trinchera y una zona Wadati-Benioff cuyos hipocentros más profundos superan ligeramente los 200 Km. La parte somera interplaca provee la mayoría de sismos registrados lo que refleja la geología compleja que ahí tiene lugar debido a la flexión y posible contorsión de la litósfera marina en subducción.

 

La zona frente al arco volcánico, conformada por colinas bajas, es relativamente estable, desde el punto de vista sísmico, presentándose la otra fuente importante de sismos en el arco volcánico. Si bien el patrón geológico dominante es la depresión Nicaragüense, los sismos se asocian a fallamiento transversal a la mencionada expresión tectónica. Los volcanes, en general, están localizados sobre este fallamiento menor.

 

La distribución de hipocentros, así como los sismos extremos, son diferentes para las fuentes sismogeneradoras mencionadas. En la zona de subducción los hipocentros se distribuyen entre 0 y 250.00 Km y los sismos de mayor magnitud pueden ser del orden de 8.0. En la zona de la depresión Nicaragüense, los hipocentros van de 0.0 a 30.0 Km. Los sismos mayores son del orden de 6.0, pero resultan más frecuentes que los sismos extremos de la zona interplaca y profunda de la zona de subducción.

 

Otras fuentes Sismogeneradoras:

La historia de la constitución del suelo Nicaragüense dejó huellas que aún no se comprenden completamente. La incidencia volcánica fue decisiva en el aporte de materia prima para el engrosamiento del suelo. Quedan vestigios de vulcanismo Terciario y lineamientos geológicos mayores que recorren toda la geografía nacional (Punta Huete, Zona de Falla de Matiguás, Tipitapa, Borde NO-SE del Graben). Estas discontinuidades de la corteza constituyen zonas de debilidad que pueden manifestar reacomodo y constituir focos de sismos  menos frecuentes que en las dos fuentes sísmicas previamente citadas.

 

El reflejo de actividad asociada a estas estructuras geológicas o vulcanismo remanente terciario se aprecia en los mapas epicentrales los cuales muestran bajo porcentaje de ocurrencia, pero indican que el interior del país no está complemente fuera de amenaza sísmica.

 

En 1995 se registró sismicidad en :

a) Somoto. A fines de 1994 algunos sismos fueron sentidos por la población que reportaron el hecho a INETER. Los sismos continuaron en Enero. La estación sísmica telemétrica más próxima estaba en Estelí por lo que se procedió a instalar equipos portátil y finalmente se instaló una estación sísmica telemétrica enlazada con la Red Sísmica Nacional para funcionamiento permanente. Existe información histórica acerca de actividad algo mayor sucedida a mediados de este siglo.

b) Estelí. En la proximidad Oeste de Estelí ocurrieron 3 sismos cercanos al Quiabú, montaña de más de 1000m de altura. Este extremo constituye el borde Oeste del graben en que se encuentra ubicada la ciudad de Estelí (en Enero de 1996 se reportaron sismos sentidos en la ciudad, ocurridos en la misma área; por lo menos 5 de estos sismos se localizaron con gran precisión).

c) Bluefields. Finalmente se registraron dos sismos al sur de la ciudad de Bluefields. Se reportó por lo menos uno de éstos sismos como sentido por algunos habitantes.

 

Comentarios:

Sin duda la  sismicidad de baja incidencia que ocurre hacia la profundidad del territorio tiene importancia porque manifiesta peligro sísmico potencial que no debe despreciarse, especialmente si se tiene en cuenta que las estructuras geológicas próximas son prominentes y quizá con períodos de retorno muy grande para eventos de magnitud alta.

 

Una limitación fuerte, actualmente, es la escasez de estaciones sísmicas del lado del Atlántico tal que la localización epicentral se hace imprecisa y sólo se registra la actividad más fuerte, que es la menos numerosa. Los recursos hídricos para fines energéticos de aquella región del Este de Nicaragua y su posible explotación racional sugieren la instalación, cuanto antes, de estaciones sísmicas para mejoramiento del monitoreo sísmico y afinamiento de localización epicentral para establecer la sismicidad de fondo y definición del potencial sísmico.